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Mostrando las entradas de octubre, 2024

Todas las mujeres que fui

Todas las mujeres que fui ya están muertas, sepultadas bajo el polvo de noches quebradas. Las arrastré conmigo hasta la última grieta, y cada una dejó un pedazo de mí en su muerte.   Las mujeres que fui han caído, una a una, como hojas de un árbol marchito, en la soledad de noches sin luna o en días fríos, bajo cielos que lloran.   Aquellas que amaron y rieron, que soñaron entre campos de niebla, se despidieron en un susurro bajo dejando sus huellas en mis costillas.   La niña que soñaba, la primera en caer, se ahogó en promesas tan rotas como un vidrio. Le prometí cielos, y le di abismos, le quité el futuro y la dejé atrás.   La niña que soñaba con alas de seda huyó de la mano de los inviernos. Corrió descalza por arenas frías, perdiéndose en recuerdos y desencantos.   La mujer que creía en finales felices se quebró como cristal en manos ajenas. Quedó enredada en promesas vacías, sepultada en la tierra de...

Octubre

Estaba en mi habitación, sobre pensando, como siempre. Solía hacerlo.   Unos golpes en la ventana me arrancaron de mis pensamientos. Eras tú.   Con tus ojos y tu mirada azulada, tus ojeras, que te hacían ver cansado. Frío. Pero siempre con una sonrisa, en los labios, para mí.   El viento helado te despeinaba, te hacía ver aún más lejano, parado en mi balcón.   Reí, confundida. Luego me acerqué, pregunté cómo habías llegado. Tu voz, que cambió a la par que yo te conocía, me contestó: "Solo quería verte".   Sonreí. ¿Me invitaste a subir al techo? Lo hiciste.   Tomé tu mano, y subí contigo. De un momento a otro, te recostaste en el punto más alto y más bajo: mi techo.   Para nosotros, era el suelo, para los demás, el lugar más alto que podían alcanzar.   Sonreí al verte ahí, te imité.   Solo estábamos tú, yo y las estrellas, mirando el cielo oscuro de octubre...