Todas las mujeres que fui
Todas las mujeres que fui ya están muertas, sepultadas bajo el polvo de noches quebradas. Las arrastré conmigo hasta la última grieta, y cada una dejó un pedazo de mí en su muerte. Las mujeres que fui han caído, una a una, como hojas de un árbol marchito, en la soledad de noches sin luna o en días fríos, bajo cielos que lloran. Aquellas que amaron y rieron, que soñaron entre campos de niebla, se despidieron en un susurro bajo dejando sus huellas en mis costillas. La niña que soñaba, la primera en caer, se ahogó en promesas tan rotas como un vidrio. Le prometí cielos, y le di abismos, le quité el futuro y la dejé atrás. La niña que soñaba con alas de seda huyó de la mano de los inviernos. Corrió descalza por arenas frías, perdiéndose en recuerdos y desencantos. La mujer que creía en finales felices se quebró como cristal en manos ajenas. Quedó enredada en promesas vacías, sepultada en la tierra de...